Los padres y madres queremos pactar


Parece que en Madrid no se han puesto de acuerdo ¿Seremos capaces de impulsar un pacto por la educación en Aragón? Nuestra apuesta es clara, sí. Los padres y madres de Fecaparagón creemos que la sociedad aragonesa —y por supuesto España en su conjunto— necesita un pacto para hacer mejor las cosas. Necesitamos construir un pacto hablando con calma, partiendo de la voluntad firme de buscar consensos. Sin renunciar a introducir todos los cambios que sean necesarios para mejorar el sistema educativo, donde nuestros hijos e hijas están cimentando su futuro, que es el nuestro.

Tenemos que ponernos a dialogar y superar el enconamiento de la clase política… Desde nuestra perspectiva, esto es crucial. Tenemos que hablar incluso con aquellos que consideran que la enseñanza de la iniciativa social no lucrativa es algo a erradicar del mapa. Incluso con quienes no nos aceptan ni toleran, creemos que se debe convocar una mesa de diálogo para construir eso que es común: la red pública, que no debe ser patrimonio de nadie. Nos atrevemos a proponer cinco principios para comenzar a pactar, para construir entre todos.

Inclusión: la cosa pública es responsabilidad de todos, una tarea común, que no es monopolio de nadie… luego, en el ámbito de la educación como asunto público, tenemos que implicar al mayor número de interlocutores con intereses y responsabilidades en este campo: familias, administración, educadores, centros, sindicatos, partidos políticos.

Pluralidad: hay distintas manera de entender y ver el mundo, se ha de proteger la singularidad y la capacidad para desarrollar propuestas —salvo aquellas que nieguen este requisito de pluralidad— que trabajen por enfoques particulares siempre que no se menoscabe el interés general y el bien común.

Libertad: cada quién tiene derecho a pensar, hacer y decir lo que le de la gana… dando por supuestas las condiciones básicas de convivencia pacífica. Esto sobre todo afecta a cómo y qué elegir. La administración puede y debe jugar un papel de arbitraje en los conflictos de intereses de quienes deben elegir en el sistema educativo, es decir, las familias. Por eso su papel en el pacto es el de ponerse al servicio de la sociedad y no de sí misma, o de su tramoya de personajes a los cuales mejor no calificar.

Vulnerabilidad: hemos de construir consensos teniendo siempre presentes a las personas más débiles y a quienes se quedan fuera permanentemente. Esa precaución es una condición necesaria de lo que se consensúe.

Transparencia y evaluación: las cosas tendrán que quedar claras y ser contrastadas por cualquier persona que tenga interés. Desde las estadísticas e informaciones de las pruebas de diagnóstico a cualquier otro asunto donde la información permita valorar si se hacen las cosas correctamente o no, si se puede mejorar y por dónde.

Con esos mínimos de partida se puede llegar a mucho. Por tanto, si los cambios introducidos con la LOGSE nos han traído a donde estamos, debemos pensar alternativas. Habrá que ver si los resultados obtenidos con este modelo educativo tienen que ser transformados radicalmente o si basta con poner parches. Quizá es tiempo para cambiar una ideología pedagógica que se obstina en mantener lo que se ha hecho en los últimos veinte años.

Desde Fecaparagón solicitamos hace meses a las Cortes Aragonesas impulsar un pacto por la educación, valor para superar este sistema educativo caducado, porque no funciona. Comenzando primero por un conseguir un pacto “Social” y como consecuencia su correlato “Político”. Desde la base hacia arriba, no en otro orden, esta vez los políticos deberían esperar qué decimos la Sociedad Civil, podría servir de ejemplo para áreas económicas, empresarios y sindicatos… Hay muchas cosas que hacer. Dicho esto desde una visión no simplista de lo “público”, que contribuya  a recomponer la deteriorada educación española, en general, y aragonesa en particular.

Insistimos hoy, de nuevo, como organización de la sociedad civil aragonesa. Proponemos convocar un espacio de diálogo y debate donde sumar esfuerzos y aunar voluntades. Es una tarea colectiva, no solo para los profesionales de la política con sus aparatos y vasallajes. Aquí se trata de pensar en el bien común, en el interés general, donde podamos construir algo mejor de lo que ahora tenemos. Esto entendemos que pasa por enfatizar los derechos de las familias y también las responsabilidades. Sin restar lo que corresponda a las administraciones públicas, a los centros educativos y a sus equipos de profesorado.

Pedro Martínez Calvo, presidente de Fecaparagón

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